
Mapuches: Gente de la tierra
(extraido de nota periodística publicada en
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=213052)Son casi 200.000 y conforman más de cien comunidades distribuidas entre las provincias de Buenos Aires, La Pampa, Neuquén, Río Negro y Chubut que, como pueden, conservan su lengua y tradiciones
Los mapuches viven básicamente de la venta de chivos y de la fabricación de artesanías. Su nombre quiere decir gente de la tierra en un sentido amplio, ya que el término abarca todo el entorno. Precisamente, ése es el principal reclamo de los aborígenes en América latina.
"No hay títulos de tierra -asegura Pinta(Fabián Pinta habla con la claridad que le exige su función: es un werkén (mensajero) de la comunidad Kuxaltuwe, de Cutral-Có; una de las 45 comunidades mapuches que existen en la provincia de Neuquén.Fue elegido para difundir la política del pueblo mapuche, coordinar actividades culturales y conectarse con otros pueblos originarios de la Argentina y del mundo.)El Gobierno sabe que en cualquier momento te puede decir: estas tierras son del Estado. Y eso es lo que nos da más bronca, porque siendo originarios de acá nosotros somos los que limpiamos la vereda de enfrente, cuando la vereda fue y va a seguir siendo parte nuestra."
Hoy en la Argentina hay más de cien comunidades, distribuidas entre las provincias de Buenos Aires, La Pampa, Neuquén, Río Negro y Chubut.
En el sur de Chile la población mapuche llega al millón y medio, y en la Argentina, aproximadamente a 200.000.
En Neuquén, los mapuches están reunidos en una confederación y no se identifican con ningún partido, pero reconocen la existencia de internas.
"Por eso es que nosotros nunca vamos mucho para adelante -opina-. Porque esas internas permiten que crezca el poder de los huinkas (no mapuches). Divide al enemigo y ganarás, es un lema muy usado en la conquista." Huin significa costumbre; ka, lejos. Cuando llegaron los españoles, sus ancestros dijeron: ha llegado gente con otras costumbres, que viene de lejos.
Los mapuches ya no están dispuestos a esperar sentados a que los huinkas respeten sus tradiciones. Por eso quieren formar su propio partido político, que integre a todos los frentes indígenas de la Argentina.
"No nos interesa hacer un país aparte, porque somos una nación originaria", dice Ignacio Coike Purafilú, werkén de la comunidad Anekón Grande, de Río Negro. Su visión de la realidad es distinta de la de Pinta.
"Si hay hermanos que quieren formar un partido político, nos parece bien. Pero nosotros no creemos en los partidos políticos, porque nos tienen a todos divididos y enfrentados. Nuestra política es la libre determinación."
Se consideran una gran familia. En sus territorios no hay alambres ni propiedad privada. Viven en comunidades llamadas loft y cada una tiene su lonko (jefe o cabeza).
Las autoridades son elegidas por sus miembros cada tres o cuatro años en un pichi trabún (pequeño encuentro), donde se evalúa su trabajo.
"Nuestro reclamo no pasa por garantizar el trabajo, porque no somos pobres. Pasa por una identidad clara, que tiene una filosofía de vida milenaria", aclara Coike Purafilú.
Según él, la cultura mapuche tiene hoy más fuerza que nunca. "Nunca nos vencieron. Hemos perdido tierras, que es distinto. Por eso estamos tan vivos. Por eso están vivos nuestro mapuzugdum (la lengua de la tierra), nuestro wiñoy xipantu (año que vuelve) y nuestros elementos naturales", explica.
A fines de junio último, los mapuches más pequeños bailaron frente a unas 400 personas en la celebración del wiñoy xipantu, que se realiza durante la noche más larga del año. En esa oportunidad, reafirmaron la vigencia y la proyección de la identidad de su pueblo.
En su cosmovisión no existe un creador único: creen en todas las fuerzas naturales. Por eso entregaron a las autoridades municipales y nacionales las directrices sobre protección a la naturaleza y a los sitios sagrados.
"Son normas legítimas que pertenecen a nuestro pueblo. Entre otras cosas, establecemos el respeto de la biodiversidad, porque sabemos que el mapu (la tierra) sufre, si vos trabajás mucho tiempo, un total desequilibrio", sostiene Coike.
Igual que Pinta, Purafilú viaja siempre. La mayor parte del año reside en Buenos Aires, donde están los grandes medios de comunicación, y se contacta con otras comunidades via e-mail.
"Cuando usamos Internet trabajamos con claves, pues sabemos que responde al interés del servicio. No podemos entregar todos los elementos. No tenemos miedo, pero no vamos a darle comida al león para que después venga y haga desastres."
para mi el video que vi es muy feo como estan viviendo esa familia sin trabajo,sin nesecidades basicas,sin agua,luz,gas,etc para mi se tiene que terminar esto de una vez jaja
ResponderEliminarel video es feo??? o lo que muestra el video es lamentablemente feo? NO OLVIDEN COLOCAR EL NOMBRE DE QUIEN ESCRIBE EL COMENTARIO... recuerden que cada intervención de ustedes es valorada!
ResponderEliminarprofe..esta muy bueno el blog..esta situacion de que empresas extranjeras se apropien de tierras indigenas,me parece horrible.esta gente tiene que sufrir x eso y por muchos motivos mas,como las necesidades basicas que tienen insatisfechas.y pensar que a veces nosotros nos quejamos x que nos nos gusta tal comida x ejemplo,y ellos a veces tienen tan solo un pedazo de pan y un vaso de agua...creo qe es hora de que el gobierno cumpla sus promesas de dar un amejor alidad de vida a sus habitantes...pero eso desde ya es imposible,porqe nunca cumplen lo qe prometen.
ResponderEliminarbesos
florencia suarez 3ero humanidades